Claparède cursó sus estudios universitarios en Alemania, Suiza y Francia. Se especializó en psicología infantil, enseñanza y memoria.1​ Realizó un experimento muy famoso, con el cual comprobó que el recuerdo de un evento doloroso puede retenerse en el caso de que se pierda la memoria reciente. Su experimento tuvo como sujeto de prueba a una mujer que sufría de una forma de amnesia. Podía rememorar todos sus viejos recuerdos y conservaba sus habilidades básicas de razonamiento, pero no recordaba el pasado reciente. Claparède la saludaba todos los días, pero ella no lograba recordar ni siquiera su cara. Entonces, en una sesión del experimento, escondió un alfiler en su mano y se la extendió a la mujer, lastimándola con la punta del alfiler. Al día siguiente, la dama no lo reconoció. Pero cuando Claparède le extendió la mano para estrechársela, descubrió que ella dudaba, reconociendo una amenaza cuando su memoria seguía estando severamente dañada.2​

Claparède defendía una educación activa de los niños y apostaba a que el juego permitía el desarrollo de la personalidad, animando a los profesores a que observaran a sus alumnos y a partir de ahí empezar a construir las clases. Con el concepto de educación funcional, sostenía que la educación ha de centrarse en actividades que satisfagan una necesidad. La educación debía preparar para la vida.

Claparède no olvidó dentro de la pedagogía los temas sociales y económicos. Junto con su primo Th. Flournoy fundó la primera revista francesa de psicología, Archives de Psicologie, que dirigió hasta su muerte. Entre sus obras más destacadas cabe señalar La asociación de ideas (L'association des idées, 1904), donde se cuestionan las doctrinas psicológicas asociacionistas del momento; Psicología del niño y pedagogía experimental (Psychologie de l'enfant et pédagogie expérimentale, 1909); Psychologie de l'intelligence (1917); L'École sur mesure (1920); La educación funcional (L'Éducation fonctionnelle, 1921); Invention dirigée (1937), y Moral y política (Morale et politique, 1940). Su estudio del desarrollo de la inteligencia infantil encontró continuidad en la obra de Jean Piaget.

POR QUÉ ME GUSTA ESTUDIAR EN EL LICEO?

Me anima ir al Liceo a estudiar a diario porque hay sentido de unión y mis amigos y profesores me han enseñado el significado y la acción de la palabra compartir. Tengo un edificio amplio para jugar y entretenerme. Las directivas se han preocupado por complementar mi formación y nos llevan a eventos culturales, lúdicos y acdémicos, me he divertido, compartido con mis mejores amigos y a la vez aprendo.

El centro de cómputo es moderno y cada uno de mis amigos y yo contamos con un equipo para aprender programas y el manejo de los dispositivos, hay ademas un fuerte esmero en las matemáticas y el inglés. A veces no entiendo cosas con la misma facilidad que otros compañeros, pero los profesores me ayudan rápidamente y puedo estar al día.

El personal siempre ha estado a mi disposición cuando me siento mal de salud, si necesito un servicio de enfermería o sencillamente hablar con alguien de lo que me pueda pasar. Por la mañana me da gusto llegar al colegio y pasar tiempo en el, los profesores nos enseñan valores y el ambiente entre los compañeros es agradable y solidario.